Benvenuti nel sito SECO S.p.A.

×

Registro

Información del perfil

  • Datos de acceso

    o inicie sesión

    ¡Se requiere el nombre!
    ¡Se requiere el apellido!
    ¡Se requiere el código fiscal/número de IVA!
    ¡Se requiere el nombre de la empresa!
    ¡Se requiere el número de IVA!
    ¡Se requiere el país!
    ¡El nombre no es válido!
    ¡El apellido no es válido!
    ¡Esto no es una dirección de correo electrónico!
    ¡Se requiere la dirección de correo electrónico!
    ¡Esta dirección de correo electrónico ya está registrada!
    ¡Se requiere contraseña!
    ¡Introduzca una contraseña válida!
    ¡Introduzca 6 caracteres o más!
    ¡Debe introducir 16 caracteres o menos!
    ¡Las contraseñas no coinciden!
    ¡Son obligatorios los Términos y condiciones!
    ¡La dirección de correo electrónico o la contraseña son incorrectas!
    Account confirmation is required. Please, check your email for the confirmation link. To resend the confirmation email pleaseclick here

    NUESTRA HISTORIA

    SECO: Viaje al corazón mismo de la revolución electrónica

    Nos encontramos en un garaje en los años 70, dos jóvenes están camino de inventar el futuro. No, no estamos hablando del Apple de Jobs y Wozniak: este garaje no está en California, sino en Arezzo, Italia, los dos jóvenes son Daniele Conti y Luciano Secciani.

    Crecidos codo con codo en los pupitres de la escuela técnica local, desde que eran niños Luciano y Daniele compartían una increíble pasión por la electrónica y un espíritu emprendedor. Pero la revelación les llegaría durante sus años universitarios, cuando, para subsistir, crearon un kit de arranque electrónico para automóviles que venden a un mecánico local. Enseguida se dieron cuenta de que había un mercado para las soluciones electrónicas, y que su pasión por los circuitos podría ser mucho más que un pasatiempo: podía convertirse en un negocio. Así que en abril de 1979, como en la mayoría de las historias clásicas de innovación, los dos jóvenes, unidos por su pasión por la electrónica, alquilan un garaje y establecen su caldo de cultivo creativo: el laboratorio de electrónica de SECO.

    Pero los principios fueron muy duros. Aunque Arezzo estuviera en época de bonanza económica, este par de emprendedores disponían de muy poco capital: Daniele y Luciano eran poco más que adolescentes, y su negocio sólo sobrevivió gracias a la ayuda financiera de sus padres. Y todavía más, el mercado está en sus inicios y la dirección a tomar no estaba nada clara. En otras palabras, qué producir y lo que es más importante, para quién. Daniele y Luciano pasaban sus días creando y experimentando, y los gastos aumentaban. Confusión, dudas, temores. Hasta que un día, se enciende una bombilla: “La orfebrería está creciendo rápidamente,” piensan, “podríamos construir sistemas de pequeño tamaño para los fabricantes de maquinaria para los orfebres’ . Dicho y hecho, llegan al punto de inflexión. La demanda supera con creces sus expectativas, con los ingresos generados se pasan enseguida a la producción de generadores para depósitos de tratamiento galvánico y contadores de piezas para máquinas que realicen montajes de oro y plata. Daniele y Luciano no desean limitarse a ese sector, y pronto deciden trasladar también su pericia a aplicaciones en los sectores del juego y del transporte.

    Pasan 10 años, y SECO se ha convertido en contratista firmemente establecido en el sector de la electrónica. Aquí se va a producir otro giro: los ordenadores. Daniele y Luciano se entusiasman con los primeros ordenadores personales que llegan desde el extranjero, y alimentan el sueño de crear la marca SECO. No pierden mucho tiempo pensando, y se ponen a ello: en nada de tiempo diseñan y fabrican un ordenador personal, el SECO SYSTEM 210, y lo presentan en la SMAU, la Feria tecnológica más importante de Italia. Estamos en 1989 y el PC SECO es nominado para el premio al Mejor Diseño entre los proyectos más innovadores del año. En ese mismo año, SECO lanza el SECO SYSTEM 210 al mercado.

    ¿Pero existía verdaderamente sitio para un ordenador personal italiano? Apple ya contaba con ingentes recursos financieros y tenía varios competidores. Avanzar por la vía del PC “Made in Italy”, aun siendo muy sugerente, habría llevado a la empresa a un territorio con tremenda competencia, contra adversarios de categoría completamente distinta, y SECO, aunque estaba creciendo, no contaba con los medios para poderlo hacer. Y lo más importante, la visión que tenían los dos fundadores era que SECO tenía que seguir buscando territorios inexplorados y nuevos mercados en los que pudieran destacar. Dicho por Apple, “pensar diferente”: mejor ser diferente que intentar ser mejor. Y SECO deseaba ser verdaderamente única.

    Obviamente eso no significaba apartarse del mundo de los ordenadores para concentrarse exclusivamente en la electrónica. Para los dos talentosos jóvenes, estaba muy claro que los mundos de la electrónica y de los ordenadores tendrían que fusionarse. Así que la clave consistía en estudiar la manera de transferir la experiencia adquirida con los PCs al entorno industrial, núcleo de negocio de SECO. Pero, ¿cómo? La idea de Daniele y Luciano consistía en crear una máquina para el diseño industrial, pero basada en la arquitectura de los PCs. En otras palabras, juntar los dos mundos. Es el año 1989, y 10 años después de la fundación de la empresa, SECO produce el primer PC industrial con formato Eurocard del mundo’s.

    No un PC en el sentido en que lo entendemos ahora: estamos hablando de un equipo sin cabeza, o sea, sin monitor. Hoy en día, estos equipos están por todas partes en nuestra vida diaria, aunque ya no les prestamos atención porque funcionan en un nivel de automatización al que ya estamos acostumbrados. Manejan paneles informativos en los aeropuertos y en los cajeros automáticos donde tenemos nuestro dinero, mueven la barrera de la caseta de peaje y supervisan máquinas de control digital: se encuentran en todas partes. Y pronto, al igual que los productos de SECO, encontrarán aplicaciones en biomedicina (máquinas de ultrasonido, máquinas CAT-Scan, diálisis, etc.), gimnasios (equipos inteligentes, o sea, que están conectados a Internet y son capaces de registrar y visualizar datos en tiempo real, para seguidamente procesarlos para ofrecer nuevos servicios), sector automotriz, robótica, industria aeroespacial, y muchos otros sectores. Para poner un ejemplo concreto, se instalaron PCs industriales SECO en la red del metro de Moscú para proporcionar a los pasajeros información y publicidad de servicios.

    Así que aquél primer PC industrial allá por 1989, fue el primero de una serie casi infinita. En 1999, SECO presenta Ellipse, una especie de tablet que se adelanta a su tiempo, y el primer modelo “todo-en-uno” de PC táctil de la empresa, diseñado para desarrollar, crear y probar prototipos de producto.

    En 2008, SECO, Congatec y MSC fundan el consorcio Qseven, y el nuevo estándar integrado Qseven, que se utiliza hoy día en todo el mundo.

    En 2012, SECO es miembro fundador de SGET (Standardization Group for Embedded Technologies).

    En 2013, SECO, junto a la start-up AIDILAB de diseño interactivo, diseña y crea el ordenador con una sola placa con hardware abierto UDOO, pensado, no para el sector industrial como otros productos SECO, sino para los “makers,” como se llama a los artesanos digitales. UDOO es el primero de una serie de PCs que cuentan con gran éxito entre los makers, y se utiliza en todo el mundo.

    Los PCs SECO son, por lo tanto, el cerebro inteligente de las máquinas, o mejor, su alma. Hacer vivir, ver y hablar a las máquinas, no en el sentido poético, sino literalmente: gracias a los módulos y sensores integrados de las máquinas, es posible dotarlas de ojos, oídos e inteligencia, así como de otros sentidos que ni siquiera los seres humanos tenemos. Actualmente, ya no se sorprende nadie de la automatización, pero muy pronto tendremos que acostumbrarnos a la automatización inteligente. Gracias a nuevas tecnologías, como la edge computing, al Internet de las Cosas, y a las redes neuronales, ya es posible construir cibersistemas físicos conectados a Internet capaces de digitalizar los datos del mundo físico y producir una reacción en los mismos. Para ponerlo en palabras sencillas, vehículos que conducen solos, y mucho más: escenarios y contextos aplicativos innumerables, como la Industria 4.0, o industria “inteligente”. En ese frente, SECO ha estado en primera línea desde 2015 con el proyecto AXIOM, financiado por la Comisión Europea en el marco del programa de desarrollo H2020, dotado con más de 3,9 millones de euros: un proyecto de investigación que tiene el objetivo de diseñar y producir el módulo ideal para la creación de cibersistemas físicos.

    Así que la visión creativa de la electrónica industrial de principios de la década de 1980 resulta haber sido muy clarividente, y SECO ha se ha convertido en una empresa de referencia en la electrónica integrada y en los sectores IoT. Cada vez está más orientada hacia las tecnologías de vanguardia, pero siempre desmarcándose. Desde luego, a diferencia de muchas empresas que con la globalización han buscado maneras fáciles de reducir costes mediante la deslocalización de la producción, SECO ha mantenido su producción en casa, en su propia sede, en Italia. Una decisión triunfadora, pues así SECO ha reforzado sus propias especialidades, ha importado otras nuevas, y, por último, conserva un control máximo sobre el producto final, asegurando a sus clientes calendarios de producción fiables, intervenciones rápidas si se requiere alguna modificación, y una calidad por encima de la media, con investigación e innovación en el corazón de la electrónica.

    Desde aquél garaje en Arezzo, todo ha cambiado, pero al mismo tiempo nada lo ha hecho.

    Top